En el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena, la Voz de Guamote compartió un espacio especial con Mamá Dolores Yangol, una mujer indígena, lideresa comunitaria y exconcejal de Guamote, cuya vida es un testimonio de lucha, resiliencia y esperanza.
Dolores nació en la comunidad Santa Cruz de Guamote. Desde pequeña conoció la dureza de la vida en el campo, marcada por el trabajo, las carencias y las normas rígidas de su época. A muy temprana edad fue comprometida en matrimonio, en un tiempo en que las mujeres no podían decidir libremente sobre su futuro. Sin embargo, esas experiencias la forjaron como una mujer fuerte y con una profunda fe en Dios.
Una vida de sacrificio y resistencia
Mamá Dolores recuerda con tristeza los primeros años de matrimonio, cuando debió enfrentar las dificultades económicas, también la violencia y el machismo. Aun así, nunca dejó de luchar por sus hijos —cinco en total— y por un mejor porvenir para ellos. Hoy, orgullosa, cuenta que todos lograron formar sus familias, muchos de ellos en el extranjero, gracias al esfuerzo y las oraciones que siempre los acompañaron.
Su camino no fue fácil. En varias ocasiones sufrió maltratos de familiares y tuvo que empezar de nuevo, incluso levantando su hogar desde la nada con la ayuda de cabildos comunitarios. Pero de cada obstáculo nació una oportunidad. Gracias al liderazgo de figuras como Mariano Curicama, Dolores se integró en procesos de formación de lideresas y comenzó a trabajar como promotora comunitaria, recorriendo comunidades lejanas y motivando a otras mujeres.
El salto a la política
Con apenas estudios primarios, pero con un gran sueño en el corazón, Dolores se propuso algún día ocupar un cargo político. Contra todo pronóstico, y pese a no contar con el apoyo de su esposo, se lanzó como candidata por el movimiento Pachakutik. El respaldo de su comunidad y la fuerza de sus convicciones la llevaron a ser electa concejala y vicealcaldesa de Guamote.
“Yo no tenía preparación académica, ni siquiera terminé la primaria en su momento —confiesa—, pero Dios me dio la oportunidad de cumplir mi sueño”. Durante dos años trabajó en el municipio, demostrando que la voluntad, el compromiso y la fe pueden abrir puertas incluso en los escenarios más adversos.
Una voz de esperanza para las mujeres
Hoy, alejada de la política activa por motivos de salud, Mamá Dolores sigue siendo un referente en su comunidad. Participa en proyectos productivos y mantiene viva su misión de aconsejar a las nuevas generaciones. Su mensaje es claro:
“Las mujeres debemos valorar nuestros talentos, agradecer a Dios y seguir adelante. Con respeto, confianza y perseverancia, los sueños se cumplen”.
El legado de Mamá Dolores
La historia de Dolores Yangol refleja la realidad de miles de mujeres indígenas que, pese a la pobreza, el machismo y la discriminación, se han abierto paso con coraje. Su vida es un recordatorio de que la lucha femenina no solo transforma a una persona, sino a comunidades enteras.

