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agosto 27, 2025

En el corazón de Guamote, cada martes un grupo de mujeres se reúne en la parroquia San Pedro para bordar, aprender y compartir. Entre ellas destaca Amparito Ayala, una mujer que, aunque nació en Quito, lleva más de tres décadas viviendo en el cantón y hoy se siente “más guamoteña”. Su historia es la de alguien que descubrió en las manualidades una pasión, una forma de vida, un puente entre generaciones y un legado cultural que se niega a desaparecer.

Su relación con las manualidades comenzó en la escuela, donde aprendió tejido, macramé y hasta cocina como parte de las asignaturas de “opciones prácticas”. Aquel primer juego de sábanas bordado marcó el inicio de un camino creativo que nunca abandonó. Con el tiempo, fue sumando técnicas: crochet, pintura en tela, reciclaje, porcelanicrón y pirograbado. Para Amparito, cada material encierra una posibilidad. Lo que otros consideran basura, en sus manos se transforma en arte: ramas pintadas para Navidad, focos reciclados convertidos en adornos o retazos de lana que dan vida a coloridos suéteres. “No es basura, dice con convicción, son tesoros que solo necesitan un poco de imaginación”.

Pero su aporte va más allá de la creación personal. A través de la Fundación Acción Integral Guamote, Amparito capacitó a madres adolescentes en bordado y reciclaje. Fue un reto: enseñar a jóvenes que a veces debían atender a sus hijos mientras aprendían. Sin embargo, la paciencia –esa palabra que ella repite una y otra vez– fue la clave. Al final, las jóvenes lograron confeccionar bolsos, monederos, llaveros que presentaron con orgullo en una exposición. “La satisfacción más grande es ver sus sonrisas cuando dicen: ‘yo lo hice’”, recuerda emocionada.

Hoy, Amparito sigue aprendiendo y enseñando en el grupo de bordadoras dirigido por el padre Wilo Haro. Allí, entre hilos, colores y técnicas, se fortalece un oficio que es arte y cultura. Ella misma lo resume en una enseñanza poderosa: “Nunca es tarde para aprender. Lo que aprendo, me gusta enseñar, porque cuando ya no estemos, ¿a quién queda ese conocimiento?”. Con esa convicción, esta mujer guamoteña de corazón demuestra que el bordado y las manualidades no son simples pasatiempos, sino un camino de identidad, esperanza y resiliencia para toda la comunidad.

Autor/a

KARINA MARCATOMA

PERIODISTA
"Willanchikmi imashinatak ñukanchik runa kawsay kashka; imashinatak kawsakunchikpash"

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