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septiembre 8, 2025

La voz de la experiencia se hizo presente en una nueva edición del segmento Testimonios de mi Pueblo, con la participación de don Alfonso Saltos, un guamoteño ilustre que compartió recuerdos de su niñez, la formación de su familia y, sobre todo, el legado de la Cooperativa de Transportes Guamote.

Desde la calidez de su hogar, don Alfonso abrió las puertas de su casa y de su corazón, para relatar cómo fueron los primeros pasos de la educación en Guamote. Recordó con nostalgia la escuela “Joaquín Chiriboga”, donde estudiaba en jornadas de mañana y tarde. Sus palabras evocaron el esfuerzo de los maestros de antaño y las duras disciplinas que, a pesar de los castigos, formaban a niños responsables y comprometidos con sus deberes.

Ya en su juventud, Alfonso conoció a su esposa durante las fiestas de agosto, con quien formó un hogar sólido y ejemplar. Tras cinco décadas de matrimonio, hoy agradece la bendición de sus cuatro hijas y de una familia unida, dentro y fuera del país.

Uno de los hitos más relevantes de su vida fue su incorporación a la Cooperativa de Transportes Guamote, institución que nació en 1965 gracias a un grupo de choferes profesionales apasionados por el volante. Diez años después, en 1975, Alfonso se sumó como socio, convirtiéndose en parte de una historia que ha marcado profundamente al cantón.

La cooperativa, que inició con 14 socios, logró consolidarse como una de las más queridas y representativas de la región. Con orgullo, don Alfonso destaca el compromiso de sus compañeros, quienes han mantenido un servicio continuo desde las primeras horas de la madrugada hasta la noche, brindando confianza y seguridad a los pasajeros. “Ser chofer profesional es un orgullo, no cualquiera lo logra. Siempre hay que manejar con responsabilidad porque llevamos personas,  y porque nos esperan en casa”, expresó.

Con más de 50 unidades en circulación, la cooperativa continúa creciendo, aunque aún queda un sueño pendiente: contar con un terminal propio que permita ofrecer mejores condiciones a los usuarios y consolidar su identidad en el territorio.

En el plano personal, Alfonso se retiró hace dos años del volante, tras vender su autobús. Hoy dedica su tiempo a la agricultura, actividad que lo mantiene activo y conectado con la tierra. Siembra papas, zanahorias y otros productos que comercializa en los mercados de Guamote y Riobamba.

Al cierre de la entrevista, envió un mensaje profundo a la juventud:
“Estudien, aprovechen las oportunidades que sus padres les dan. No se queden en las calles, salgan adelante. Con esfuerzo y responsabilidad todo se puede lograr”.

El diálogo estuvo acompañado de emotivos saludos de su familia, tanto en Ecuador como en el extranjero, quienes resaltaron su trayectoria como padre ejemplar, conductor responsable y ciudadano comprometido.

Así, en Testimonios de mi Pueblo, la historia de don Alfonso Saltos revive la memoria colectiva de Guamote, e inspira a nuevas generaciones a valorar la educación, la familia y el servicio comunitario.

Autor/a

KARINA MARCATOMA

PERIODISTA
"Willanchikmi imashinatak ñukanchik runa kawsay kashka; imashinatak kawsakunchikpash"

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