Un reencuentro con la historia y la identidad
En el espacio radial “Testimonio de mi Pueblo” se escuchó una historia que revive la memoria y el civismo en el cantón Guamote. Integrantes del Club de la Banda de Guerra de Ex Velasquinos compartieron cómo nació esta agrupación que busca rescatar una tradición que marcó a muchas generaciones de estudiantes, en este diálogo estuvieron presentes los voceros y parte de la directiva como; Cristian Montoya, Lorena Veloz, Víctor Chávez, Cesar Gallegos.
Cristian Montoya, presidente del club, explicó que esta iniciativa surgió el 9 de diciembre de 2024, con el sueño de volver a escuchar los ritmos marciales que durante años formaron el carácter, la disciplina y el amor por la patria de los estudiantes. “Como en todo proceso hubo pruebas, pero el deseo de retomar esta tradición fue más fuerte”, expresó Montoya, destacando que incluso el logo y el escudo del club fueron elaborados por los propios compañeros, reflejando el compromiso y la identidad del grupo.
De diez amigos a una gran familia
Víctor Chávez, integrante de la directiva, recordó que todo comenzó con apenas diez personas que decidieron reencontrarse el 15 de febrero de 2025 para revivir la banda de guerra que los formó durante su etapa estudiantil.
A partir de ese encuentro, el entusiasmo creció rápidamente. Los integrantes comenzaron a invitar a más excompañeros y a realizar los trámites necesarios para formalizar la organización y obtener su personería jurídica. Gracias al apoyo de varias personas de buen corazón y al espíritu de compañerismo, la agrupación hoy reúne 91 integrantes, de los cuales 71 participan directamente en la banda de guerra, mientras que 20 forman parte como miembros honorarios y de apoyo logístico.
Para ellos, la motivación principal siempre ha sido el compañerismo, el civismo y el orgullo de representar a Guamote.
El impacto de la banda en la comunidad
Lorena Veloz, vicepresidenta del club, destacó que uno de los momentos más significativos para el grupo fue participar en el desfile de Guamote, donde la ciudadanía pudo volver a escuchar el sonido característico de una banda de guerra.
Además, la agrupación ha llevado su ritmo y disciplina a otros lugares, participando en eventos en Bucay, Palmira, Colta y Penipe, demostrando que el civismo y la tradición pueden unir a distintas cantones.
El instructor de la banda, César Gallegos, explicó que la misión del club es clara:
“Mantener vivo el espíritu de la banda de guerra que nos formó como exalumnos, fomentando el compañerismo, el civismo y el amor por nuestro querido cantón Guamote”.
Su visión también mira hacia el futuro: convertirse en un referente de unidad, identidad y tradición, promoviendo en las nuevas generaciones el orgullo, la disciplina y el amor por los actos cívicos.
Un legado que inspira a las nuevas generaciones
Los integrantes coinciden en que cada ensayo es más que una práctica musical; es un espacio para reencontrarse y fortalecer la amistad.
“Cada repaso que tenemos es único. El tiempo que compartimos es de calidad”, afirmó Cristian Montoya, recordando con emoción las presentaciones realizadas durante el Carnaval de Guamote, donde participaron con una comparsa que fue muy bien recibida por la comunidad.
Uno de los momentos que más los marcó ocurrió durante una presentación en Bucay, donde algunas personas los llamaron con cariño “la banda de los viejitos”. Lejos de incomodarlos, el comentario los motivó aún más, porque muchos niños se acercaban a observarlos y decían con admiración: “Yo quiero ser así”.
Para el instructor Gallegos, ese es el verdadero impacto de la banda: inspirar a los más jóvenes a valorar la disciplina, la identidad y el civismo.
Historias personales que fortalecen la tradición
Dentro del club también hay historias familiares que mantienen viva la tradición. Lorena Veloz recordó que desde niña fue cachiporrera, y hoy continúa ese legado que forma parte de su familia.
Cristian Montoya también mencionó que especialmente al ser elegido como escolta no quería desistir, porque ya no podría estar en la banda de guerra, situación que lo preocupaba, porque anhelaba a seguir tocando en la banda. Anécdotas como estas, reafirman que en Guamote hay mucho por contar y escribir.
Una invitación a defender el civismo
Entre los retos que han enfrentado está el proceso para obtener la personería jurídica, un paso importante para consolidar formalmente la organización.
A pesar de las dificultades, el club continúa creciendo y ya tiene nuevas metas, como su participación en el desfile de las Primicias en Riobamba. Además, hicieron una invitación abierta a más exalumnos para que se integren y sigan fortaleciendo el espíritu de la banda de guerra.
Durante el programa también estuvieron presentes Guillermo Guadalupe, Anita Calderón, Fidel Sigüencia, Edison Pilco, Juan Narváez y René Mora, quienes compartieron que, pese a pertenecer a distintas promociones, encontraron en el club un espacio para reencontrarse con los valores que los formaron.
El amor por Guamote, por encima de todo
Al finalizar el encuentro, el presidente del club dejó un mensaje que resume el espíritu de esta agrupación:
“Cada acción que realicemos debe estar guiada por el amor que le tenemos a nuestra tierra. Antes de cualquier diferencia, siempre está el amor por nuestra gente”.
Hoy, el Club de Banda de Guerra de Ex Velasquinos no solo revive los ritmos marciales del pasado. También demuestra que cuando la comunidad se une, las tradiciones pueden volver a resonar con fuerza en el corazón de Guamote.

