Antes de convertirse en vicepresidenta del Parlamento Indígena del Cantón Guamote, Vicenta Sánchez ya había recorrido un largo camino de servicio, organización y lucha comunitaria.
Su historia comenzó en Sicalpa, Colta, y con el paso de los años se conectó con Guamote, donde formó su familia y continuó construyendo su trayectoria dirigencial.
Una niña que aprendió el valor de servir
Vicenta es la menor de siete hermanos. Desde pequeña recuerda las enseñanzas de sus padres, quienes le inculcaron la solidaridad, la fe y el amor al prójimo. Pero su acercamiento a las comunidades comenzó muy temprano. A los 13 años, se convirtió en promotora de un programa de alimentación escolar y llegó a visitar alrededor de 15 escuelas de su parroquia.
Ese trabajo le permitió conocer diferentes realidades y acercarse a las necesidades de niños, jóvenes y adultos.
La fe también fue parte de su formación
A los 14 años ingresó al Seminario Indígena, donde permaneció durante seis años estudiando teología y otras materias relacionadas con la realidad nacional, la historia de la Iglesia y el idioma kichwa. Pero aquella formación no quedó únicamente en las aulas. Vicenta comenzó a comprender que la fe también podía estar vinculada con el compromiso social y la defensa de las comunidades, todo ese aprendizaje ya marcó su caminar.
De las aulas a las movilizaciones
Durante su juventud participó en diferentes procesos y movilizaciones indígenas. Recuerda haber caminado hasta Quito y haber participado en acciones frente a instituciones y espacios de decisión política. Aquellas experiencias le permitieron conocer de cerca las luchas de los pueblos indígenas y comprender que la organización también es una herramienta para reclamar derechos. Aquellos derechos que en aquellos años eran vulnerados.
Una nueva vida en Guamote
Después de casarse, Vicenta llegó a Guamote. Con el respaldo de su esposo continuó participando en la organización comunitaria. En 2021 asumió la presidencia de la comunidad Inmaculada Concepción, responsabilidad que ejerció durante dos años. Posteriormente continuó vinculada a la organización como secretaria. Su experiencia la llevó también a participar en procesos relacionados con el Parlamento Indígena.
“Las mujeres no solo somos acompañantes”
Uno de los mensajes más fuertes de su testimonio está relacionado con el papel de las mujeres. Vicenta sostiene que las mujeres no deben ser vistas únicamente como acompañantes de los dirigentes. Desde su experiencia, son protagonistas de las decisiones, del trabajo y de la vida comunitaria. Son quienes muchas veces sostienen el hogar, cuidan a los hijos, atienden los animales, participan en actividades económicas y, además, asumen responsabilidades dentro de sus comunidades.
No perder las raíces
A sus 50 años, Vicenta reconoce que nunca imaginó llegar a ocupar la vicepresidencia del Parlamento Indígena. Su historia, sin embargo, está marcada por una convicción: las nuevas generaciones deben continuar participando, pero sin olvidar de dónde vienen.
La lengua, la memoria de los mayores, la comunidad, la espiritualidad y las luchas forman parte de una identidad que, para ella, debe mantenerse viva.
Una historia que deja un mensaje
Vicenta Sánchez representa una trayectoria construida durante décadas. Desde una niña que comenzó visitando escuelas hasta una mujer que hoy participa en la conducción del Parlamento Indígena. Su historia recuerda que el liderazgo comunitario no aparece de un día para otro. Se construye con aprendizaje, participación, dificultades y, sobre todo, con la voluntad de seguir caminando junto al pueblo.

