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septiembre 1, 2026

La higiene, la movilidad, el descanso y el acompañamiento emocional son fundamentales para garantizar una vida digna a las personas adultas mayores. Una especialista en enfermería compartió recomendaciones prácticas para las familias de Guamote.

En el hogar comienza una de las tareas más importantes para garantizar el bienestar de las personas adultas mayores: el cuidado diario. La alimentación, la higiene personal, la movilidad, el descanso y, especialmente, el acompañamiento emocional pueden contribuir a prevenir complicaciones y mejorar su calidad de vida.

Estos temas fueron abordados en el segmento “Cuidar es Amar” de La Voz de Guamote, espacio dedicado a brindar información y orientación a las familias sobre el cuidado de quienes, durante gran parte de su vida, estuvieron al servicio de sus hijos y comunidades. En esta ocasión, la enfermera Diana Valeria Marcatoma compartió recomendaciones para quienes tienen adultos mayores bajo su cuidado.

Higiene: pequeños cuidados que pueden prevenir complicaciones

La especialista explicó que la higiene personal debe mantenerse diariamente. Entre las principales recomendaciones están el baño, el cuidado de las uñas, la hidratación de la piel y una adecuada alimentación.

En los adultos mayores, la piel suele presentar mayor resequedad, por lo que es importante mantenerla hidratada y prestar especial atención después del baño. Secar correctamente zonas como los dedos de las manos y los pies ayuda a prevenir la humedad y posibles infecciones.

En el caso de las personas que permanecen en cama, el aseo también debe realizarse de manera periódica, utilizando procedimientos adecuados y procurando que la vestimenta sea cómoda, preferentemente de materiales que permitan una adecuada ventilación.

Otro aspecto importante es evitar compartir artículos personales, como las toallas. De acuerdo con la especialista, mantener estos elementos de uso individual constituye una medida de prevención dentro del hogar.

Especial cuidado en personas con diabetes

El cuidado de los pies requiere mayor atención cuando el adulto mayor presenta enfermedades como la diabetes. Un pequeño corte o lesión puede tener una recuperación más lenta, por lo que el corte de uñas debe realizarse con especial cuidado.

También se recomienda utilizar calzado cómodo, que no sea demasiado ajustado, además de mantener los pies limpios, secos e hidratados.

La prevención, en estos casos, es fundamental. Ante cualquier herida, cambio de coloración, inflamación o lesión que no evolucione adecuadamente, la familia debe buscar valoración profesional.

Movilidad: evitar que permanecer en cama genere nuevas complicaciones

Uno de los principales desafíos para las familias aparece cuando una persona adulta mayor tiene movilidad reducida o permanece encamada.

La enfermera Valeria Marcatoma señaló que, en estos casos, es necesario realizar cambios de posición de manera periódica. Mantener durante demasiado tiempo una misma postura puede favorecer la aparición de úlceras por presión, especialmente en zonas como talones, codos, hombros y otras áreas donde existe mayor presión sobre la piel.

Cuando existe dificultad para movilizar al paciente, es importante que la familia reciba orientación profesional. Dependiendo de las condiciones de la persona, puede ser necesaria la participación de dos personas para realizar determinados movimientos y evitar lesiones.

Asimismo, la valoración médica y el acompañamiento de un fisioterapeuta pueden ayudar a establecer ejercicios y actividades adecuadas para conservar la movilidad, prevenir la rigidez y mantener, dentro de las posibilidades de cada paciente, la función de sus articulaciones y músculos.

El acompañamiento emocional también es parte del cuidado

Cuidar no significa únicamente ayudar a una persona a bañarse, alimentarse o movilizarse. También implica escucharla, conversar y explicarle lo que se va a hacer.

La especialista destacó la importancia de mantener una comunicación constante con el adulto mayor, particularmente cuando enfrenta una enfermedad o permanece encamado. El acompañamiento emocional puede convertirse en un respaldo fundamental durante su proceso de recuperación y adaptación.

Por ello, la familia tiene un papel esencial: brindar paciencia, afecto y respeto, evitando que la persona se sienta aislada o considerada únicamente como alguien que necesita asistencia.

Descanso y sueño: una necesidad que tampoco debe descuidarse

El descanso constituye otro de los pilares del bienestar. La especialista señaló que los cambios propios de la edad pueden dificultar que algunos adultos mayores concilien o mantengan el sueño durante la noche.

Para favorecer un descanso adecuado, recomendó mantenerlos activos durante el día mediante actividades físicas y mentales acordes con sus capacidades, como caminatas, ejercicios, lectura, actividades recreativas o espacios de socialización.

También es importante establecer rutinas y horarios de descanso. Según la orientación compartida durante el programa, se busca que el adulto mayor tenga aproximadamente entre siete y ocho horas de sueño, aunque las necesidades pueden variar de una persona a otra.

Cuando existen dificultades persistentes para dormir, especialmente si se presentan a pesar de tratamientos o medicamentos, se debe consultar con un profesional de salud y evitar la automedicación.

¿Cuándo debemos acudir al médico?

Uno de los mensajes centrales de la entrevista fue la importancia de aprender a reconocer señales de alerta.

Entre los signos que requieren atención médica se mencionaron la fiebre, pérdida importante del apetito, rechazo a beber líquidos, cambios en la eliminación, coloración azulada o morada de labios o dedos y dificultades respiratorias, especialmente cuando la respiración presenta sonidos anormales.

Ante estas señales, la recomendación es no esperar a que el cuadro empeore y buscar valoración médica.

La atención oportuna puede contribuir a evitar complicaciones y tratamientos más prolongados, además de disminuir el impacto emocional y económico que una enfermedad avanzada puede representar para la familia.

Cuidar también es una responsabilidad familiar

El mensaje final de la especialista fue claro: el cuidado comienza en casa. Una alimentación adecuada, la higiene, una vestimenta apropiada, la movilidad segura, el descanso y el acompañamiento emocional forman parte de una atención integral.

Desde La Voz de Guamote, a través del segmento Cuidar es Amar, se busca promover una cultura de prevención y respeto hacia las personas adultas mayores, recordando que su bienestar no depende únicamente de profesionales de salud, sino también del compromiso cotidiano de sus familias.

Porque cuidar a quienes nos cuidaron no debería ser visto únicamente como una obligación. Es también una manera de agradecer, acompañar y dignificar la vida de nuestros adultos mayores.

Autor/a

KARINA MARCATOMA

PERIODISTA
"Willanchikmi imashinatak ñukanchik runa kawsay kashka; imashinatak kawsakunchikpash"

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