Mujeres provenientes de México, Guatemala, Brasil, Perú, Ecuador y Chile participaron en este encuentro desarrollado en territorio chileno desde el 15 al 24 de marzo, donde compartieron experiencias sobre sus comunidades. La diversidad de lenguas, trajes, gastronomía y tradiciones evidenció la riqueza cultural de los pueblos, pero también la misión común de servir y acompañar a sus comunidades desde la identidad y la memoria colectiva.
El P. Carlos Bresciani destacó que este encuentro permitió escuchar con profundidad la realidad de las mujeres en los territorios, reconociendo sus luchas, dolores y esperanzas. Señaló que estos espacios son necesarios para acompañar procesos desde la cercanía, promoviendo la justicia social y fortaleciendo el liderazgo comunitario. Asimismo, subrayó que la articulación entre países enriquece la reflexión colectiva y anima a continuar trabajando por comunidades más equitativas, donde las mujeres sean reconocidas como protagonistas en la defensa de la vida, la cultura y los territorios.
Complementariedad y equilibrio comunitario
Durante el diálogo se reflexionó sobre el rol de hombres y mujeres desde la cosmovisión indígena. Las participantes coincidieron en que la dualidad y la complementariedad permiten mantener el equilibrio comunitario, reconociendo responsabilidades compartidas y la importancia del respeto. En este espacio se destacó que cada territorio vive su realidad, aunque las luchas por la dignidad y la justicia social son comunes.
Conexión con la naturaleza y defensa del territorio
Las mujeres señalaron que existe una relación profunda con la naturaleza, el mar, el agua y la tierra. Desde esta conexión surge la defensa del territorio y el cuidado de los saberes ancestrales. Además, se resaltó el rol de las mujeres como transmisoras de la lengua y la cultura hacia las nuevas generaciones, fortaleciendo la continuidad de la identidad.
Deconstrucción y sanación colectiva
Durante las jornadas, la participante Inés Pérez enfatizó la necesidad de deconstruirse, sanar los dolores y recordar la historia para evitar repetir la violencia. Señaló que transformar los roles implica reconocer las heridas colectivas y caminar hacia relaciones más justas dentro de las comunidades.
La deconstrucción, permitirá abrazar la historia que hemos vivido y dar paso al perdón, porque ahora esta en las manos de los hogares cambiar la perspectiva o los temas de «Género» que han sido complejos de aterrizarlos en las comunidades.
Visibilizar la violencia y tejer redes
En los espacios de trabajo se determinó la urgencia de visibilizar, detener y denunciar la violencia. Las participantes coincidieron en la importancia de respetar y cuidar a quienes acompañan procesos comunitarios, así como fortalecer redes de apoyo entre mujeres para promover entornos libres de violencia.
«Porque en el diálogo las mujeres cuentan sus historias y sanan» sentirse acompañadas permite que vean el horizonte lleno de esperanza de que días mejores vendrán.
Liderazgo comunitario desde el servicio
Desde la comisión de género e igualdad, Alejandra Nuño destacó que se trabaja a nivel latinoamericano acompañando procesos que incomodan, pero que buscan generar cambios desde la justicia social. Subrayó que el liderazgo debe ser servicial, colocando siempre en el centro a las comunidades y sus necesidades.
Espiritualidad y lucha colectiva
Las participantes compartieron que la espiritualidad, la política y la vida comunitaria están profundamente ligadas. Desde México, Leticia resaltó que las mujeres continúan pensando en la colectividad y en el ejemplo que dejan a otras, señalando que cada experiencia se convierte en semilla para futuras generaciones.
En sus palabras «yo aprendi de ella» decía mientras compartía que siempre vemos a la hermana, la amiga, la mamá, y admiramos su fortaleza, y su capacidad de salir de varias adversidades.
Aprendizajes desde los territorios
Mercedes Solís destacó que el liderazgo no debe verse como sacrificio extremo, sino como un servicio equilibrado que permita acompañar a las comunidades. Por su parte, las mujeres mapuches de Chile compartieron que los sueños forman parte del camino espiritual de los pueblos y orientan decisiones dentro de sus territorios.
Semillas de esperanza para el futuro
Tras los días de encuentro, Alcinea Pinho, de Brasil, expresó que compartir los dolores permitió encontrar dirección y luz en comunidad. El P. Agnaldo Junior, S.J. recordó que este proceso se enmarca en los principios de acompañar, servir y defender, destacando la necesidad de replicar estos espacios en los territorios.
Desde Ecuador, Karina compartió que las luchas de las mujeres no son aisladas y que, a pesar de la discriminación, la fuerza de las abuelas permite avanzar hacia la justicia social. El encuentro, impulsado por la Red de Solidaridad y Apostolado Indígena, concluyó con el compromiso de continuar fortaleciendo la voz de las mujeres, quienes siguen siendo semilla de esperanza para un futuro transformador.

