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septiembre 28, 2026

¿Cuántas veces hemos escuchado a un adulto mayor decir: “Mijita, es que estoy molestando”? Una frase que puede parecer cotidiana, pero que también invita a preguntarnos qué hay detrás de esas palabras y por qué algunas personas llegan a sentirse una carga dentro de su propia familia.

Este fue uno de los puntos de reflexión planteados durante una nueva edición de “Cuidar es Amar”, espacio de La Voz de Guamote dedicado a conversar sobre situaciones que afectan a las familias y comunidades. En esta ocasión, el diálogo con el abogado Jefferson Guamán permitió analizar la violencia física, psicológica y patrimonial contra las personas adultas mayores desde una perspectiva jurídica, pero también desde la realidad cotidiana del territorio.

La violencia contra los adultos mayores no siempre deja huellas visibles

Cuando se habla de violencia, generalmente se piensa en una agresión física. Sin embargo, existen otras formas de maltrato que pueden permanecer ocultas y que incluso pueden llegar a normalizarse dentro del hogar. Los gritos, insultos, humillaciones, amenazas, indiferencia, abandono o el control de los recursos económicos son situaciones que requieren atención.

Durante la entrevista, el abogado Jefferson Guamán explicó que el primer desafío es reconocer qué entendemos por violencia. “Muchas de las veces pensamos que decir, o tal vez privarle un tema económico a los adultos mayores, pensamos que eso no es violencia. Entonces, deberíamos nosotros primero de entender que la violencia es todo acto voluntario que afecta el interés, el bien del adulto mayor”, señaló.

Esta reflexión permite entender que la violencia no siempre se manifiesta de manera evidente. Mientras una agresión física puede ser visible, la violencia psicológica puede desarrollarse silenciosamente y afectar la autoestima, la seguridad y la tranquilidad de una persona mayor.

La dignidad también se construye dentro de la familia

Las personas adultas mayores forman parte de un grupo de atención prioritaria y tienen derecho a una vida digna. Para Guamán, hablar de dignidad significa ir más allá de garantizar únicamente alimentación o necesidades básicas.

“Cuando se encuentra en un grupo vulnerable constitucionalmente, y constitucionalmente protege a que el adulto mayor tenga una vida digna. Al momento de referir esa vida digna, no solo significa que debe estar respirando o solo necesita los insumos básicos”, explicó el abogado.

La reflexión resulta especialmente importante en contextos familiares donde, por desconocimiento o costumbre, se toman decisiones por la persona mayor sin escuchar su voluntad o se limita su capacidad de participar en asuntos relacionados con su propia vida.

“El adulto mayor no es una carga”

Uno de los momentos centrales del diálogo estuvo relacionado con una expresión que muchas veces se escucha en los hogares: “no quiero ser una carga”.

Para el abogado, detrás de esta frase puede existir un patrón cultural que se transmite de generación en generación y que debe ser cuestionado. “Pero debemos romper ese paradigma y decir: ‘No, el adulto mayor no es una carga’. Es decir, nosotros dar el cambio para que nuestros hijos empiecen a mirar de otra forma”, afirmó.

La forma en que una familia trata a sus adultos mayores también puede convertirse en una enseñanza para los niños. Por ello, Guamán sostuvo que los cambios deben comenzar desde el hogar: “Si el padre le gritó, le alzó la voz, no le quiso escuchar al abuelito, seguro el hijo va a llevar el mismo patrón. Pero si nosotros cambiamos esa realidad estructural, estoy más que seguro que el hijo va a aprender.”

Desde “Cuidar es Amar”, esta reflexión adquiere un sentido comunitario: cuidar no significa únicamente atender las necesidades físicas de una persona mayor, sino reconocer su historia, escuchar su palabra y hacerle sentir que continúa siendo una parte importante de la familia.

En las comunidades también existen desafíos para acceder a la atención

La realidad de Guamote incorpora otro elemento: la distancia entre las comunidades rurales y los servicios ubicados en la cabecera cantonal. No todos los adultos mayores pueden trasladarse con facilidad debido a factores económicos, movilidad física, transporte o condiciones geográficas.

Durante el programa se planteó precisamente esta preocupación. “Yo me pregunto y digo: ‘En realidad, un adulto mayor puede venir desde ahí hasta acá al centro gerontológico para pasar un tiempo allá?’ Yo creo que no, porque afectaría el tema económico, el tránsito, la movilidad física”, manifestó Guamán.

La pregunta abre un desafío para el territorio: cómo garantizar que la atención llegue también a las comunidades más alejadas y no dependa únicamente de la posibilidad que tenga una persona mayor para desplazarse hasta un centro urbano.

El abogado también destacó que cada adulto mayor tiene una historia y necesidades diferentes. Conocer sus preferencias, condiciones y formas de relacionarse puede contribuir a una atención más humana y adecuada.

El abandono también es una forma de vulnerabilidad

Durante la conversación, Guamán expresó además su preocupación por la situación de personas adultas mayores que viven en condiciones de abandono en algunas comunidades.

“Yo veo en las comunidades de las que he podido compartir, hay muchos adultos mayores abandonados, literalmente abandonados”, manifestó.

Cuando una persona mayor vive sola y además enfrenta problemas de salud, dificultades económicas o limitaciones para movilizarse, su situación puede volverse todavía más vulnerable. Ante estos casos, la responsabilidad no corresponde únicamente a la familia.

“Como ciudadanía y como vecinos, pues tenemos el deber moral de poner en conocimiento de las autoridades”, señaló el abogado.

La participación de vecinos, dirigentes comunitarios e instituciones puede ser fundamental para identificar situaciones de riesgo y facilitar que las personas afectadas conozcan las rutas de protección disponibles.

El patrimonio de los adultos mayores también debe ser protegido

Otro de los temas abordados fue la violencia patrimonial. Una persona adulta mayor puede encontrarse en una situación de vulnerabilidad cuando es presionada, engañada o manipulada para firmar documentos relacionados con sus bienes.

En estos casos, el acompañamiento y la información resultan fundamentales. Guamán cuestionó si realmente se explican a las personas las consecuencias de aquello que están firmando. “¿Cuántos han explicado las consecuencias que va a tener al firmar un documento? ¿Qué va a pasar al momento de todo aquello? Sin duda hay mucho que trabajar”, sostuvo.

La protección del patrimonio debe considerar la voluntad de la persona y las garantías legales correspondientes. Por ello, ante situaciones de presión o posibles irregularidades, es importante buscar asesoría y acudir a las instituciones competentes.

¿Dónde puede buscar ayuda una persona adulta mayor?

Durante la entrevista se mencionaron diferentes espacios institucionales a los que pueden acudir las personas cuando consideran que sus derechos han sido vulnerados, entre ellos la Junta Cantonal de Protección de Derechos y la Tenencia Política, dependiendo de las características de cada situación.

Guamán enfatizó que la protección de derechos no debe entenderse como un mecanismo exclusivo para determinados grupos. “Recuerde que la junta cantonal está para proteger derechos. Derechos. No solo para cuando llegue un niño o una mujer a activar el protocolo institucional”, señaló.

También hizo un llamado a los servidores públicos y a la sociedad en general a comprender las condiciones particulares de las personas adultas mayores y facilitar su acceso a los mecanismos de protección.

De los derechos escritos a las acciones en el territorio

La entrevista también dejó una interrogante sobre la distancia que puede existir entre los derechos reconocidos y su aplicación efectiva. Para Guamán, el desafío está en lograr que las garantías existentes se traduzcan en acciones concretas que lleguen a las comunidades.

“Existen derechos, lo que no existe es ejecución, lo que no existe es de qué manera podría sostener, podría darle una vida mejor al adulto mayor”, manifestó.

La reflexión plantea la necesidad de fortalecer la articulación entre instituciones, autoridades, familias y organizaciones comunitarias, especialmente en territorios rurales donde las condiciones de acceso pueden ser diferentes.

Pero también recuerda que la protección comienza en casa. Escuchar, acompañar, respetar y estar atentos a las necesidades de una persona adulta mayor son acciones que pueden marcar una diferencia.

“Hoy somos jóvenes, pero mañana no”

La conversación de “Cuidar es Amar” cerró con una frase que resume el sentido de esta reflexión: “Hoy somos jóvenes, pero mañana no”, expresó Jefferson Guamán.

La vejez no es una realidad ajena. Es parte del ciclo de vida y, por ello, la manera en que una sociedad trata hoy a sus adultos mayores también habla de la sociedad que está construyendo para el futuro.

Desde La Voz de Guamote, “Cuidar es Amar” busca precisamente generar esas preguntas que incomodan, pero que también pueden abrir caminos hacia una convivencia más humana. Porque quienes hoy son nuestros adultos mayores fueron también quienes trabajaron, cuidaron, enseñaron y sostuvieron a sus familias y comunidades.

Autor/a

KARINA MARCATOMA

PERIODISTA
"Willanchikmi imashinatak ñukanchik runa kawsay kashka; imashinatak kawsakunchikpash"

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